Paul Veyne
“…la gloria y las delicias del samurai libertino consistían en proporcionar, fuera como fuese, el máximo placer a las mujeres”
Paul Veyne La homosexualidad en roma, visto en Diario de Leonor Silvestri
“…la gloria y las delicias del samurai libertino consistían en proporcionar, fuera como fuese, el máximo placer a las mujeres”
Paul Veyne La homosexualidad en roma, visto en Diario de Leonor Silvestri
O deseo: por tu pecho, tus pezones y orejitas, por tu pene rosa que parece un
hojaldre y que siempre quiero mojar en mí, comérmelo con mi otra boca y
mientras me lo como el tiempo se para, es infinito, las piernas no
duelen, mi mente sale de mí y mi vagina es el centro del universo, otras
veces es un coño que te follas porque soy una zorrita de lujo, tu guarra
y tú un vicioso que sabe tenerme anhelando polla la tuya por más señas
y que sabe darme la dieta que necesito, que incluso ha conseguido que
quiera que me lubriques con semen los labios, que cae tu semen y huele
mal nuestra mezcla pero me pone tanto pensar en esas cerdadas… cuando
empezamos a follar muchas veces sólo quiero que me des polla y veremos
el día que me abras el culo, si es de hojaldre, se quebrará, tendrá que
estar relleno, tendré que ser una tarta merengada en la que metas un
dedo gordo muy muy goloso un momentito nada más. cuando te tengo encima
sólo deseo que me la metas, me pregunto qué sentirás tú, si en ese
momento piensas en mí como tu pareja o como un cazador que pilla a su presa,
como me dijiste en la caja. me gusta ser tu presa aunque a veces me
avergüenzo de sentirme así y me gustaría hacer el amor y que nos
dijéramos que nos queremos cuando nos corremos. me gusta que me cojas
del culo, que yo te rodee con mi vagina y que a cuatro patas te sientas
un hombre y yo una mujer con la falda levantada. a cuatro patas nos
gusta a ambos, no sé si por la misma razón. a cuatro patas puedo
disfrutar de tu polla, de verme expuesta, de que no ves mi cara, de que
puedes agarrarme del pelo, de que puedes darme cachetes, de que puedes
dejarte llevar y sentir que te follas a otra, sentir que me usas para
satisfacerte, ser tu agujerito que también disfruta, porque en realidad
no soy un agujero, sino un espacio que se abre para ti y yo te acojo y
te succiono hasta que tú no puedes más. a cuatro patas puedo hacer de
zorra. encima de ti me sale mucho mejor: moverme como tu puta, sensual,
que me agites entre tus manos, que me sobes, me toco yo las tetas
delante de ti para que veas cuánto me gusta que me las toquen, levantar
los brazos y que se vean más bonitas, pasarlos por detrás porque te
gusta verme así, ida, a veces giro alrededor de tu pene y me siento una
gran guarra pero es suficiente con que lo piense: no hace falta que me
lo digas, me conformo con ver tu cara fascinada, de placer, te exprimo
la polla, salto sobre ella hasta que no puedes más o te duele y entonces
quieres tumbarme y hacer eso tan cursi de hacerme tuya, si me siento
sumisa sí lo haces, si me siento mujer sí lo haces, si lo pienso, sólo
es que te dejo entrar y darme placer y vuelvo a pensar cuando estás ya
dentro en que soy una mujer y por tanto tu puta…tuve que parar para
correrme una vez bien y otras dos por restos de la lengua eléctrica que
me regalaste… a veces me pillas por dos lados, el coño y el culo, y
sabes que estoy en tus manos, entonces sí me entrego, no cuando intentas
momificarme, sino cuando después de dos orgasmos quiero más: entonces
puedes torturarme hasta que me des otro orgasmo. el otro día lamiste mi
coñito de bebé, me imagino el flujo amarillo y fuerte y era dulce y
transparente, me gustaría mearme cuando me corro encima de ti con mi
mano y con tu polla dentro, verás qué rico es; me gustaría empalarte con
un consolador mientras orgasmo contra tu culo, me gustaría que bebieras
orina, que te afeitaras los huevos y más abajo para que pudiera lamerte
y ponerte crema para que estuvieras más rico, más suave, más chica. me
gusta pelearme contigo y que me violes moderadamente, forcejear e ir
poniéndome cachonda porque, después de todo, tú puedes conmigo, puedes
reducirme y follarme en el suelo, si quieres, o en la mesa, o de pie
contra una pared. pero siempre abro los ojos y controlo la situación
a veces los deseos se vuelven realidad de una manera que no esperas.
estuviste encabronando y llevando al límite de la paciencia a tu amo ¿o era a tu chico? hasta que te obligó a andar tras él un km entero tenso interminable hasta comprar la medicina que debías tomar en la farmacia. luego te plantaste y montaste el pollo. buscando provocar el bofetón. él no lo haría, pero casi lo consigues. enfadarlo para estar tú más cachonda, ésa es la verdad. irracional como los seres humanos
y, entonces, al llegar, la mesa que ya habíais probado te sujetó mientras te azotaba con el látigo haciendo daño, enfadado, castigando de verdad. si sueltas la pelota paro. la cobarde soltó al quinto o sexto azote, no más, estaba desentrenada.
miedo a su enfado: se acuclilla a mirar por qué cojones lloras y es porque la estrategia te ha salido demasiado bien. te va a reventar. tienes que llevar la máscara y además los ojos vendados

cambiais de escenario. tienes collar, te momifica con film y cinta americana. con mala hostia pero concienzudamente. el brazo izquierdo pellizcado pero no es momento de quejarse. al final de nuevo máscara, collar y venda en los ojos. muñequeras y tobilleras. te duele la tripa, anticipas el castigo: le tienes miedo. miedo del bueno. lo has convertido en un psicópata que puede hacerte pedazos y violarte. estás mojadísima y sufriendo. te da más azotes con la mano en el culo. te pone la otra máscara, la que se ajusta con tiras, te pone el collar. te ahogas, crees que no puedes respirar y sollozas que te deje libre. te tira a la cama y te quita la máscara y se te queda mirando mientras sorbes los mocos. te suena la nariz y te pregunta si se te ha pasado. eres una puta cobarde que sabes que le estás fallando, tanto querer que te dé cañita y, al final, en cuanto te zarandean un poco, te vienes abajo como una niña pequeña: ¡para para, no puedo más, no quiero seguir jugando!
cuando te coloca encima de la cama a practicar azotes con el gato de nuevo, antes de que vuelvas a gemir te advierte: si chillas se nos va todo a la mierda, esclava. si viene la policía ya no podemos seguir jugando. pero el tono en que lo dice es horripilante y tendrás que hacer un gran esfuerzo para no gemir ni sollozar. te indica que le digas cuáles están mal dados y cuáles te duelen insoportablemente. al final no puedes más y dices la palabra de seguridad. te deja que llores de nuevo, tú te entregaste al dolor que sabías que te merecías y no estás segura de si él lo ha recibido. pero aún no ha acabado contigo. antes de levantar a esa pequeña momia negra de la cama, ese guiñapo sollozante que quería guerra una hora antes, la esclava se da cuenta de una cosa muy importante: él se lo está pasando muy bien y tiene una mancha en el pantalón. la esclava se sonríe por dentro.
la lleva a la cocina y la sienta mientras él prepara la cena ¿qué cena será? él pica y corta y la mira de reojo. ella resopla intentando acomodarse ahora que ya está toda sudada dentro del traje de momia que le ha quedado, ensanchado el film con el sudor y el calor corporal. la cena es un cuenco con ensalada sin aliñar. como no se puede mover, la esclava rebelde tendrá que comer con la boquita. como hace mohínes y gestos, el Amo despeja el suelo de la cocina y deposita el cuenco de la esclava en el suelo. se tuvo que esforzar más allá de todo lo posible por poder inclinarse, estrujar el vientre dentro de la momia, tomar la ensalada pieza a pieza, hoja a hoja, rodaja a rodaja, del suelo. mientras él aparenta no darse cuenta de lo que pasa, ella flaquea y casi tiene que parar un par de veces porque no soporta más la humillación, porque es horrible y se siente como una presa sin derechos, porque no puede más, ni física ni anímicamente. lo pasa mal. y a pesar de eso, ahí está ella, arrodilladasin poder mover las manos, con una capucha-verdugo, embadurnada en caldo de tomate y por supuesto ya sin hambre ninguna… y sabiendo que con el culo desnudo estratégicamente colocado a la vista de Él en cualquier momento sus súplicas serán inútiles porque, ella no se engaña y él lo sabe… ella está mojada. todo el rato pasándolo mal y, sin embargo, húmeda. él es benévolo y al final la ayuda colocando el plato de nuevo en la mesa. cuando ella acaba, se la lleva al dormitorio y la usa. está muy mojada, no para de sudar por el film sobre el cuerpo y en definitiva es para lo que está. cuando él termina, coge las tijeras y la libera de su capullo de plástico. emerge el cuerpo, las tetas, los brazos. Lo abraza. la esclava excita al Amo quien a pesar de todo ha terminado de castigarla por hoy. ella le ruega que le diga cómo puede ser mejor. colocándose encima. y cómo mejor. siendo bien zorra, moviéndote más, actuando más. es un privilegio que le deje estar así encima de él y darle placer, moverse como una desesperada deseando que él quede satisfecho.
luego, gracias, nada más que gracias por ponerla en su sitio…
“Men have authority over women due to the preference that Allah concedes to them over the other and because they spend their property [for women]; Good women are therefore obedient, guarding under secrecy that which Allah has preserved [sex]. [2] ; As for those on whose part you fear insubordination, admonish them, and leave them alone in the sleeping-places and beat them; then if they obey you, do nothing further against them; Allah is high and great.”
Last week on Al Jazeera, I heard another imam explain the four conditions for beating a wife: not on her face; without drawing blood; without breaking bones; not in the presence of children. If all this is insufficient, one must resort to extreme punishment, i.e. the man deprives his wife of sexual relations.
Koran at Sura 4, verse 34,http://sheikyermami.com/who-is-sheik-yermami/
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