la gran pregunta…
mi modesta opinión es que hay personas que dan por hecho
que porque te guste el bdsm (alguna de sus prácticas o roles)
debe gustarte o debes practicar al menos una de estas modalidades:
asumir como S que tu D tenga otras/os S’s, asumir que
el sexo bdsm es distinto radicalmente del vainilla, asumir
que el bdsm no es sexo (¡¡¡por favor), asumir que el bdsm
no es una relación emocional (¡¡¡¡jajajajajaja!)…
todo recuerda sospechosamente a ciertas ideas del sistema
patriarcal. PERO, como mujer a la que le gusta el sexo, vainilla
y bdsm, con experiencia, en ambos “mundos”
(gran error el ir haciendo guetos)… evidentemente yo no estoy de acuerdo con esas modalidades
y “asunciones” si no son consensuadas. Y, da
la casualidad que debido a los roles de género imperantes,
el “sado fuera del matrimonio” recuerda sospechosamente
a las “queridas” que varias generaciones de
hombres españoles mantuvieron para poder hacer lo que
su esposa y madre franquista no debía hacer. Perdón, pero
creo que, a las generaciones que hemos venido después nos
hemos criado en libertad y en la igualdad que se curraron
las españolas de los setenta, y este tipo de asuntos de poliamoría
que más bien son poligamia de sumisas en muchos casos (ojo,
sé que hay muchos otros que no), nos pillan de refilón a quienes
no estamos armarizados. Porque una relación incluye varios
factores, y si el sexo es insatisfactorio, también puede
serlo en una relación vainilla… pero la pareja hace balance
de qué es lo positivo y lo negativo, y, de manera ideal, decide
en consecuencia y coherencia mantenerse o no. Claro que
se cierran puertas cuando tienes, declaras, tener pareja
estable, frente a personas bdsm con una ética democrática de
las relaciones. Quizás lo ideal sería que esas/os S’s
potenciales pudieran conocer a la pareja vainilla para
asegurarse de su aquiescencia. Por lo demás, entre personas
sin vínculos de pareja, el juego bdsm, bienvenido en cantidad
y calidad , así como otros tipos de sexo… A ver si vamos
quitándonos las caretas, especialmente las personas
casadas, y actuamos con ética y respeto. Ni las S’s
son putas, ni los D’s chulos de putas ¿verdad? Pues
entonces procuremos tener relaciones, parejas, con sinceridad.
Si no se comparte esto, es posible introducir jueguecitos,
al igual que puede que a mí no me guste el padel y a mi pareja
sí. Es un consenso, un toma y daca… incluso para someterse

