jueves
¿Qué vamos a hacer contigo? Si ya estás mojada cuando te besa, da lo mismo que te trate bien o como amiga o como perrita. Si fueras suya, sabrías lo que tienes que hacer, quitarle la tensión de no haberse corrido, lamer sus zapatos, dice. Como eres escrupulosa, dice él, no lo harás. Te estruja las tetas, te aprieta los pezones, mucho tiempo, es algo frío, sabido. Así que te lleva al sofá. No, te pone de pie y él se sienta en la mecedora. Posición de interrogatorio. Sólo calcetines. Masturbarse con una mano y con la otra apretarse el pezón hasta hacerse daño. Estando de pie. Intentando gozar en frío bajo su mirada.
Más fuerte, debes hacerlo más fuerte. Sin bajar los párpados. Sin mirar a los lados. Sosteniendo sus ojos lascivos. Te cuesta mucho hacerlo. Él suda de excitación mientras le obedeces, se toca y te controla.
Te obliga a ponerte de rodillas y a masturbarte el ano tú solita. Te da el lubricante y te insta a que lo uses. Te da vergüenza que te vea así. Metes un poco de lubricante y él chilla que más. Metes más, vas moviendo el dedito e intentas autofollarte. Nunca lo has hecho.
Él se arrastra a tu oído derecho y susurra que lo haces bien, que se nota que lo haces mucho. Y no, no lo hago, pero sonrío porque nos divierte que yo me convierta en una zorrita obediente a su lado. Hay que reconocerlo: debo de ser muy zorra para hacer ciertas cosas. Nos reímos.
Ábrete de piernas sobre el sofá y apoya la cabeza en el respaldo, te ordena. Lo haces mal, te reprende y te ordena separar aún más las piernas. Culo en pompa.
Te encanta. Se pone un condón, clap, de golpe. Te encanta lo que se avecina porque normalmente no hay ese tipo de práctica. Se lo verbalizas, aunque te arriesgas a que te castigue parando la penetración o de otra manera. También intento aprisionar su polla con mis músculos y te reprende. Te encanta el placer que obtienes de ese movimiento y gritas en consecuencia.
Quiere verte la cara así que te lleva a la cama. Te tiende, te levanta las piernas, estiradas, y empuja para entrar en ti.

Te duele esa postura mucho, a ti. Te pregunta que por qué. Temas orgánicos, vagina algo torcida. Te flexiona las piernas y duele menos. Follais con los ojos abiertos. Os conoceis. Os sonreís.
Eyacula y se corre dentro de ti. Te quedas quieta, reteniéndolo dentro con un bocado de mi vagina. Se sale y os mimais. A veces eres la mejor. Hoy, por ejemplo. A veces, él se porta muy bien. El jueves, por ejemplo.

