tempo bDsM
He hecho dos nuevas adquisiciones en mi vida. Todas tienen relación con diferentes grupos bDsM de Madrid. De repente, estando retirada, me encuentro conociendo a la constelación de seres que realmente conforman la comunidad bedesemera. Hace un año habría sido alucinante. Ahora es el hastío, el cuidado, prevención sobre qué decir y a quién, el no pisar en falso ni ofender a nadie. Voy de independiente por la vida y eso es complicado (aunque caniche leal a mi atadora T. N., a A. N., A. A. y poquit@s más).
Vale, sobre las adquisiciones:
Una es ya muy querida sin saber cómo iba a resultar, vino recomendada de enfermera de convalecencia; es querida por lo apasionada, porque es de donde era mi ex ama y por formación y manera de ver la vida… y la otra es tibia, igual a mí, pero más sabia, después de diez años sin vernos nos reencontramos en una performance lésbica. Y comienza ahora a caminar por aquí muy bien acompañada. Es una sensación agridulce, pensar en cómo se despeñará tarde o temprano después de tantas delicias. Pero quizás ella tenga suerte…
Yo suelo decir que lo bueno (y malo) que tiene el BDSM es que pasas de la nada al todo en muy poco tiempo. Esto implica que no suele haber un proceso de conocimiento mutuo que, sin embargo, sí es habitual en otro tipo de relaciones. Todo es pasión, y la pasión a veces se desinfla.
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